Perfiles criminales: el perfil criminológico o criminal profiling
¿Es posible inferir cómo es un agresor a partir del análisis de la escena del crimen? A esa pregunta intenta responder la perfilación criminal o «criminal profiling». A continuación se exponen sus fundamentos y sus técnicas principales.
La técnica para determinar las características de agresores desconocidos hunde sus raíces en la criminología, la psiquiatría, la psicología y las ciencias forenses (especialmente la psicología forense). Su objetivo siempre ha sido inferir o deducir rasgos delictivos que ayuden a resolver dudas psicológicas y conductuales en hechos que interesan al sistema de justicia.
Históricamente, los profesionales encargados de practicar el perfil criminal han incluido un amplio espectro de investigadores, científicos del comportamiento y expertos forenses. Su contribución se ha dirigido a reducir el número de posibles sospechosos, ayudar a vincular diferentes casos criminales y desarrollar nuevas líneas de investigación en casos no resueltos o «congelados» (lo que se conoce como cold case).
El término «offender profiling» («perfil del agresor o delincuente») fue acuñado por los agentes del FBI en el centro de entrenamiento de Quántico (Virginia) en los años 70. Lo utilizaron para describir técnicamente tanto el comportamiento como las características psicológicas probables del autor desconocido de uno o varios crímenes.
El perfil geográfico en la perfilación criminal
La geografía es fundamental en la investigación del crimen. A continuación se detallan algunos elementos relacionados con la rutina y el mapa mental del agresor:
- El método de transporte: un delincuente sin transporte particular está más limitado. Su zona de comodidad se ceñirá a las rutas que conoce por sus actividades rutinarias: su casa, su trabajo y los sitios de ocio que frecuenta.
- El interés o lugar de destino: todos tenemos preferencias al elegir una ruta. El atractivo del paisaje, el estado de la carretera o el ahorro de tiempo son factores que también influyen en la decisión de un delincuente.
- Conocimiento del camino: transitar por un sitio conocido produce seguridad. Un agresor se siente más confiado si elige una zona que domina para vigilar a sus víctimas y donde, eventualmente, pueda esconderse para agredirlas.
- Número y tipo de obstáculos: las barreras geográficas (ríos, autopistas) y la posible presencia de controles policiales influyen directamente sobre el camino a elegir.
- Rutas alternativas: si existen pocas rutas en una ciudad, el delincuente aprenderá a valorar las opciones que cada una le ofrece. A mayor número de rutas, la investigación se complica, pues intervienen factores como el riesgo de ser detectado o la rapidez de la huida.
- Mapas mentales: todos tenemos una imagen cognitiva de nuestro entorno (casa, trabajo, zonas de ocio). La idea central es que los delincuentes también generan estos mapas mentales, y sus crímenes suelen ocurrir en zonas que les resultan familiares.
La escena del crimen en el criminal profiling
Las características de la escena del crimen son los elementos distintivos que ponen en evidencia las decisiones conductuales del delincuente. La ubicación, el estado de la víctima y el tipo de delito revelan información clave sobre su significación y motivación.
La investigación de la escena del crimen es el corazón del profiling y se basa en el principio de Locard, pilar de la ciencia forense: cuando un criminal interacciona con una víctima y un escenario, siempre ocurre un intercambio. Algo del agresor queda en la escena, y algo de la escena se va con él. En el caso de los psicólogos forenses, el objeto de análisis son los indicios psicológicos o la evidencia conductual, que puede describirse de manera lineal (antes, durante y después del acto).
El modus operandi (instrumental)
El modus operandi (M.O.) es el conjunto de comportamientos que un delincuente realiza para lograr tres objetivos principales:
- Proteger su identidad y asegurar la impunidad: usando un pasamontañas o guantes, eliminando a un posible testigo o cubriendo los ojos de la víctima.
- Consumar con éxito la agresión: llevar cuerdas para inmovilizar, portar un arma para intimidar o buscar un lugar aislado para cometer el asalto.
- Facilitar la huida tras la agresión: por ejemplo, seleccionando un vehículo de escape rápido o inmovilizando a la víctima para que no pida ayuda de inmediato.
Conviene entender que el M.O. no es simplemente «la manera de actuar», sino un conjunto de actos planificados e improvisados necesarios para cometer el delito y, sobre todo, para evitar la captura.
Este tema se desarrolla en profundidad en el Diplomado en Perfiles Criminales del Instituto IDEF.
La victimología para la perfilación criminal
La víctima es la última persona en presenciar el crimen. Si sobrevive, su testimonio es de un valor incalculable; si fallece, los hechos de la escena deben narrar la historia. El perfilador o profiler debe averiguar todo lo posible sobre la persona agredida, ya que es una pieza esencial del criminal profiling.
Los elementos que deben considerarse en un análisis victimológico, según Holmes y Holmes (2002), son los siguientes:
- Rasgos físicos
- Relaciones afectivas (estado marital)
- Estilo de vida
- Profesión
- Educación
- Datos del vecindario
- Historia psiquiátrica y penal
- Historia sexual y social
- Historia médica
- Últimas actividades (24 horas previas al hecho)
La firma (expresiva)
La «firma» describe los aspectos distintivos y únicos de la conducta de un delincuente. A diferencia del modus operandi, que puede cambiar y perfeccionarse, la firma responde a una compulsión psicológica y permanece estática.
La firma tiene dos partes:
- El aspecto general: representa los temas emocionales o psicológicos que el delincuente satisface al cometer el delito (ira, venganza, sadismo, afán de lucro, etc.). En síntesis, alude al motivo profundo del crimen.
- Las conductas de la firma: son aquellos actos que no son necesarios para cometer el delito, pero que satisfacen necesidades emocionales del agresor —por ejemplo, un ritual específico sobre la víctima—. Estos actos «extra» denotan una motivación psicopatológica.
El motivo o la motivación delictual
Según Turvey, un motivo es el conjunto de necesidades (emocionales, psicológicas, materiales) que impulsan una conducta. Aunque no es indispensable para una condena, establecer la motivación del delincuente es clave para una investigación criminal completa, pues presenta varias ventajas:
- Reduce el grupo de sospechosos a aquellos con un motivo concreto.
- Ayuda a vincular diferentes delitos con un motivo semejante.
- Orienta sobre la identidad y el estado mental del delincuente.
- En algunos casos, ayuda a determinar si realmente ha ocurrido un crimen (por ejemplo, en desapariciones sin cuerpo).
La perfilación criminal combina criminología, psicología y ciencias forenses para acotar el universo de sospechosos y orientar la investigación. Cada elemento —del mapa mental del agresor a su firma psicológica— aporta una parte del análisis; ninguno, por sí solo, sustituye a la prueba.
Para profundizar: Diplomado en Perfiles Criminales · Manual actualizado de perfilación criminal.
Referencias
- Canter, D. (1994). Criminal Shadows: Inside the Mind of the Serial Killer. HarperCollins.
- Douglas, J., & Olshaker, M. (1995). Mindhunter: Inside the FBI’s Elite Serial Crime Unit. Scribner.
- Holmes, R. M., & Holmes, S. T. (2002). Profiling Violent Crimes: An Investigative Tool (3rd ed.). Sage Publications.
Psicología Forense, Psicología Jurídica y Ciencias del Comportamiento Aplicadas.
Ps. Cristián Araos Diaz | Copyright © Algunos derechos reservados 2026
Peritajes y formación. Si su causa requiere un peritaje psicológico o la revisión de un informe pericial (metaperitaje), revise Psicólogo forense y perito judicial en Concepción. Para formarse en esta área está el Diplomado en Psicología Jurídica y Forense.

¿Qué piensas, cuál es tu opinión al respecto?